Coincidiendo con el parón de la agenda oficial por las vacaciones de Semana Santa, la reina Sofía se ha trasladado a Mallorca para disfrutar de uno de sus planes favoritos. La emérita ha reaparecido en la isla balear para asistir al tradicional concierto de Pascua que se celebra en la Catedral Basílica de Santa María de Mallorca.
Se trata de una cita habitual en su agenda, a la que no suele faltar, no solo por lo especial que es para ella, sino también por su profunda devoción. Este año, lo ha hecho sin su hermana Irene, fallecida el pasado mes de enero a los 83 años, pero acompañada por sus hijas y algunos de sus nietos. Doña Sofía ha viajado junto a la infanta Cristina y la infanta Elena, instalándose en el Palacio de Marivent para disfrutar de estos días de descanso.
Con su habitual sonrisa y dejando una imagen de unidad familiar, la reina emérita saludó a los asistentes a su llegada al templo. Y, aunque su armario está compuesto en su mayoría por prendas básicas, su estilismo volvió a ser analizado al detalle, confirmando que ha sido, es y seguirá siendo una de las royals más elegantes de Europa.
Fiel a su estilo, apostó por uno de sus habituales trajes de chaqueta, una fórmula con la que siempre acierta. Sin embargo, no faltaron los detalles que definen su imagen: joyas llamativas, sutiles toques de brillo y una cuidada selección de complementos. En esta ocasión, destacaban especialmente el cuello de la camisa, completamente bordado, y un bolso de Loewe en terciopelo.
Homenaje a Mallorca con una pieza de lujo
La reina Sofía con un bolso de Loewe.
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Como no podía ser de otra forma, completó el look con uno de sus imprescindibles: el broche. Una pieza a la que recurre en prácticamente todas sus apariciones y que, en muchas ocasiones, funciona como un guiño cargado de significado.
En esta primera cita en Mallorca —sin los reyes Felipe y Letizia, pero rodeada de sus hijas—, doña Sofía eligió uno de sus broches favoritos. Se trata de un diseño de Isabel Guarch que le hemos visto en numerosas ocasiones y que esconde un simbolismo muy especial.
La reina Sofía con el broche de Isabel Guarch.
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Esta pieza pertenece a la colección Llum, inspirada en la esencia mediterránea, en la magia de la isla de Mallorca y en uno de sus monumentos más emblemáticos: la catedral y su impresionante rosetón. Así, en un gesto cargado de intención, la reina emérita optó por un broche que recrea este elemento del templo, compuesto por 1.116 piezas de cristal.
Pero hay más. Este diseño también hace referencia a un fenómeno único que tiene lugar tan solo dos veces al año en la catedral, el 2 de febrero y el 11 de noviembre, cuando la luz atraviesa el rosetón y crea un efecto visual tan sorprendente como simbólico. Se trata de un espectáculo inigualable y lleno de magia conocido como la Fiesta de la Luz que se produce en el momento en que los rayos del sol aparecen, la luz atraviesa el vitral mayor de la catedral creando un ocho perfecto.
Una joya que también tiene la reina Letizia
Este espectáculo de luz ha sido la inspiración de Isabel Guarch para crear la emblemática colección Llum. Con la especial forma del rosetón de la Catedral, cada una de estas piezas busca evocar el mismo sentimiento de asombro y belleza que genera la fiesta de la luz. La colección está compuesta de brazaletes, colgantes, pulseras y pendientes.
La reina Letizia en Egipto con los pendientes de Isabel Guarch.
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De hecho, estos últimos se han colado en el joyero de la doña Letizia. La reina consorte e incluso su hija la princesa Leonor también se han enamorado de las piezas de Isabel Guarch. Y en su visita a Egipto lucía pendientes Llum de la diseñadora mallorquina que están realizados artesanalmente en oro amarillo de 18 quilates y brillantes y también están inspirados en el Rosetón de la Catedral de Mallorca con la misma forma que el broche.












