
Una sirena de la Policía Local fue el aviso para familias enteras, personas mayores, con problemas de salud y niños que han salido «con lo puesto y con mucho frío» de sus chabolas para ser trasladados al pabellón Vista Alegre ante la crecida del río Guadalquivir a su paso por Córdoba a la medianoche del miércoles, debido a la borrasca Leonardo. Rosario Rodríguez González y su familia tuvo apenas minutos para reaccionar y salió sin tiempo para recoger pertenencias ni pensar qué dejar atrás.
Como ella, decenas de personas fueron desalojadas de los asentamientos rumanos de Córdoba. En total, 61 personas pasaron la noche en el pabellón Vista Alegre tras ser trasladadas por la Policía Local por motivos de seguridad.
Unas 60 personas fueron atendidas en el lugar durante la noche. / Manuel Murillo
La noche ha sido difícil para estas familias, que han dejado atrás sus pertenencias e incluso animales y mascotas y continúan sin saber cuándo podrán volver a sus hogares. Rosario, que vive en Camino de López García, al lado de Camino de Carbonell, explica que «sentimos una sirena y salimos corriendo a la puerta». Era la Policía Local, que les informó que debían desalojar el lugar debido a la crecida del río, que estaba a punto de rodear la zona.
En principio, algunas familias se negaban a abandonar sus chabolas, pero los agentes insistieron y los trasladaron finalmente al pabellón, acondicionado para recibirlos y que pudieran pasar la noche, con posibilidad de ducharse y comer. No pudieron recoger pertenencias y tuvieron que dejar atrás sus animales. La familia de Rosario es de unas 17 personas, incluido un niño de dos años, que pasó la noche corriendo y jugando por el pabellón, según cuenta su madre.
«Tenemos una chabola en condiciones y no había entrado agua todavía. No tuvimos miedo porque vivimos al lado de la autovía, pero no queríamos irnos de casa«. Cuenta Constantin Ion, otro de los vecinos de los asentamientos que han tenido que pasar la noche en Vista Alegre, que por la mañana ya no albergaba a las 61 personas que pasaron la noche pues muchos han vuelto para ver cómo está la situación en sus viviendas.
Atención logística y psicosocial de Cruz Roja
Unos 30 trabajadores y voluntarios de Cruz Roja han atendido y pasado la noche con estas 60 personas que «vienen cansadas, nerviosas y con mucha incertidumbre», pero han podido descansar, algunas más y otras menos. Hubo atención psicosocial y acompañamiento, especialmente para los casos más vulnerables, como el de una persona con obesidad que se desplaza en silla de ruedas y no pudo dormir en los espacios habilitados.
Una pareja con sus pertenencias en el pabellón. / Manuel Murillo
«Están deseando volver y saber qué ha pasado con sus pertenenecias, pero nosotros vamos a estar aquí mientras sea necesario», han asegurado. El trabajo de Cruz Roja es importante en este caso porque, además, son los voluntarios que suelen atender a los asentamientos de la capital, por lo que tienen cercanía con estas personas y conocen de primera mano su situación.
En Directo
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, está esta mañana en la zona de parcelaciones de Guadalvalle, después de visitarla también anoche cuando empezaron a producirse las primeras evacuaciones de viviendas ante la crecida del río Guadalquivir, que pasa justo al lado. En el día de hoy, ha explicado Bellido, “el riesgo viene hoy más por la crecida del río que por los arroyos”. Sobre los arroyos, ha detallado que su crecida se debe a una lluvia más intensa, algo que no se espera que ocurra hoy. Pero sí ha reconocido que “el principal foco de preocupación es el río Guadalquivir” y también los desembalses. El alcalde espera que en la reunión de coordinación que se mantendrá a lo largo de la mañana, la CHG ofrezca previsiones que permitan saber por dónde irá la situación, toda vez que la lámina de agua ya se encuentra muy alta en la zona de Guadalvalle-aeropuerto y el Navallana ni siquiera ha empezado a soltar agua.
Grazalema ha amanecido este jueves bajo una situación todavía muy grave tras una noche marcada por las intensas lluvias y la tensión vivida en el municipio al paso de la borrasca Leonardo. Aunque la previsión meteorológica apunta a una cierta tregua a partir del mediodía, las autoridades mantienen activados todos los protocolos de emergencia y piden a la población extremar la precaución.
Además, de madrugada se ha acordado, según ha informado el regidor, reforzar el puesto de mando avanzado con la «incorporación de técnicos especialistas en geología, que analizarán con la luz del día el comportamiento del terreno y del entorno tras las lluvias acumuladas».
La provincia de Sevilla tiene ya ocho tramos de río en nivel rojo, de máxima alerta ante el riesgo de desbordamientos, y otros tantos en nivel naranja. Las intensas precipitaciones de los últimos días han elevado los niveles en algunos casos hasta límites similares a su récord histórico. Esta situación es la que ha provocado que se adopten medidas como el cierre de las compuertas del Muro de Defensa de Triana o distintos desalojos en Écija o el Palmar de Troya.
Unos 40 vecinos de la pedanía de la Valenciana de la localidad malagueña de Coín se encuentran incomunicados desde este miércoles tras un desprendimiento a causa de las lluvias en uno de los caminos de acceso que estos ciudadanos empleaban para llegar a sus casas debido al corte previo de la carretera A-366. Fuentes municipales han explicado a EFE que el puente que comunica esta zona rural cayó durante las lluvias de principios de enero, y tras el corte el pasado martes de la A-366 por problemas de inseguridad, los vecinos de La Valenciana tenían dos caminos alternativos: el de Buenavista y la Cuesta de los Frailes, un camino rural que conecta con Alozaina.
Así han quedado varios coches tras la caída de un enorme árbol por el viento en Cabra:
Un coche aplastado por un árbol en Cabra. / J. Moreno








