viernes 30 de enero de 2026

El cuarto largometraje de João Nicolau toma como punto de partida la novela homónima de Robert Louis Stevenson para construir un relato situado en el siglo XIX que observa el trabajo artístico desde una lógica de supervivencia. León y Elvira son dos intérpretes teatrales que atraviesan una noche marcada por desplazamientos, encuentros fortuitos y obstáculos que combinan lo cotidiano con lo fantástico. La narración articula policías hostiles, rivales profesionales y presencias demoníacas como parte de un mismo sistema de tensiones, sin jerarquías claras entre lo real y lo imaginado.

Ese cruce temporal —que enlaza pasado y presente sin subrayados— instala una pregunta persistente sobre el lugar del arte frente a la lógica del intercambio económico. La película avanza sobre esa idea sin convertirla en consigna: el conflicto no se formula como denuncia, sino como experiencia. Defender una práctica que no responde a criterios de rentabilidad aparece entonces como un gesto reiterado en la historia, una insistencia que atraviesa épocas y contextos.

La puesta en escena adopta la forma de una fábula, apoyada en situaciones breves, canciones y personajes que funcionan más como figuras que como psicologías cerradas. Las actuaciones oscilan entre el registro expresivo y una contención cercana a cierta tradición del cine portugués, generando un equilibrio inestable que define el tono general del film. En esa irregularidad, Providence and the Guitar (2026) encuentra su modo de existir: una comedia que asume sus desajustes como parte de su propuesta y que piensa el arte no como mercancía, sino como persistencia.