Una peculiar escultura en el oriente de Venezuela ha provocado reacciones contradictorias en la población desde su inauguración: desde la burla por sus evidentes errores de proporción al reclamo de los habitantes de El Tigre, que se opusieron a su retiro.

El monumento fue bautizado como ‘El Tigre’. La obra pretendía emular la figura de ese animal y fue inaugurada en 2010 en la ciudad de El Tigre, en el estado Anzoátegui, a propósito del 77 aniversario de la urbe.

Tras su inauguración llegaron las burlas, puesto que la escultura es algo deforme: tiene las patas demasiado delgadas, la columna desviada y la cara ligeramente achatada. En tono de chanza, los pobladores la bautizaron como ‘El Ñigre’.

En diciembre de 2022, el parador turístico donde se encontraba el monumento fue reinaugurado y las autoridades pusieron en su lugar a otra escultura, la de un tigre más ‘realista’, con mejor acabado. Sin embargo, el cambio no fue del agrado de los ciudadanos, que exigieron el retorno de su ‘El Ñigre’.

En mayo de 2024, el  actual fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, reinauguró la controvertida estatua, a la que definió como un «monumento ícono» y «símbolo» de la ciudad de El Tigre.

En su cuenta en X, Saab agregó en esa oportunidad: «Quedarán en el desprecio y el olvido todo aquel micro grupo de odiadores que hicieron campañas de guerra sucia para que el mismo fuera destruido y derribado por turbas violentas: haciendo ridículas mofas solo por el hecho de ser nosotros los creadores de ese legendario monumento. Ya los veremos aquí a todos ellos haciendo ‘selfies’  y grabando videos«.

De hecho, la popularidad de la escultura se puede constatar en redes sociales, donde su aparición suele conquistar miles de likes por parte de los usuarios que ‘peregrinan’ para conocer al singular felino.