sábado 13 de diciembre de 2025

Hombre vs. Bebé (Man vs Baby, 2025) replica la fórmula de Hombre vs. Abeja (Man vs Bee, 2022), su anterior producción para Netflix. Se trata de una serie que, por su duración total, bien podría funcionar como una película, aunque esta vez se divide en cuatro episodios de treinta minutos.

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La historia retoma la vida de Trevor (Atkinson), separado y endeudado, dispuesto a pasar una Navidad solitaria mientras su exesposa y su hija adolescente celebran con su nueva familia. Sin embargo, una oferta laboral ineludible lo obliga a volver a su antiguo trabajo como cuidador de un lujoso penthouse londinense. El conflicto surge cuando, por accidente, queda a cargo de un bebé abandonado hasta que los servicios sociales puedan recogerlo.

La premisa recuerda de inmediato a la última serie de Atkinson, pero aquí, en lugar de destruir la casa que debe proteger, los gags físicos giran en torno a las tareas de cuidado que un hombre torpe e inexperto debe afrontar con el bebé: cambiar pañales, alimentarlo, lograr que duerma… y lidiar con una serie de tropiezos que solo empeoran la situación.

La gran diferencia es que Hombre vs. Bebé está concebida como una historia navideña. El clima festivo, los valores familiares y el típico espíritu bondadoso —con bebés, perros y vecinos incluidos— se imponen sobre las travesuras más caóticas que suelen caracterizar a las producciones del actor de Mr. Bean. Aquí predomina la atmósfera amable de la Navidad, y el humor, básico y elemental, evita ofender protocolos o costumbres inglesas.

Esta decisión resta frescura y desenfado a la producción creada por el propio Atkinson junto a William Davies. Salvo un par de gags bien ejecutados, la serie aporta poco ingenio nuevo a la trayectoria del comediante.