

Matías Moroni es un histórico en Los Pumas. Es esa clase de jugadores que tal vez no sea recordado por un try, pero es imposible olvidar su tackle crucial que salvó el partido contra Gales en el Mundial de Francia 2023, que le permitió al equipo evitar la derrota y seguir camino a las semifinales. Si no juega alienta y si alienta es capaz de ir a la cabina de la voz del estadio para arengar con canciones de cancha. Lo hizo en Santa Fe, ante Australia el año pasado.
Compone un triángulo de hierro con Pablo Matera y Julián Montoya de jugadores presentes en cada uno de los hitos contemporáneos del seleccionado: las victorias ante los nueve rivales del Tier 1 –Irlanda, Inglaterra, Francia, Escocia, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Gales, Italia– y de yapa los British & Irish Lions.
Moroni, Tute, también es dueño del peor de los mal humores. Las derrotas le cambian el semblante. Se vuelve visceral como en la cancha y le encuentra el gusto a mostrarse enojado y enojarse más cuando le preguntan. Como se dice en el barrio, no se come una. Si le molesta lo que le preguntan, en la misma respuesta lo deja claro sin sacar la vista.
Después de la segunda caída ante Inglaterra en San Juan, Moroni salió a la zona mixta antes de pasar por la ducha, con la camiseta con los rastros de un partido durísimo como el que jugó, con pasto, sangre y tierra. «Ahora ustedes van a hablar de más seguramente», deslizó en su primera respuesta. Así descripto, tiene todo para ser el villano de la película, pero es uno de los personajes más entrañables en el ida y vuelta con los periodistas, porque jamás apela a las frases hechas.
«Me agarrás caliente, cansado y enojado», es lo primero que le sale a modo de reflexión, sin saber que ya tiró un título. Moroni en su estado pleno amedrenta, pero a la vez se vuelve más interesante.
«Estoy caliente. El partido fue palo y palo… palo y palo, pero nosotros defendiendo, defendiendo, defendiendo. Ahí se vio el carácter del equipo, pero no nos sirve con estar todos defendiendo. Laburamos mucho para ser protagonistas. Bueno, nada. Es cuestión de seguir para tratar de nosotros tener la pelota, divertirnos jugando en la cancha. No es que defender no nos divierta, es el alma de los Pumas, pero obviamente cuanto más tiempo pasemos en campo contrario, mejor», graficó con solvencia.
La derrota caló hondo. Para Moroni no fue una más y el hecho que haya sido en la Argentina le significa una frustración mayor. «Lamentablemente tuvimos dos derrotas. Duele mucho, la verdad que más todavía porque fueron en Argentina. No queda otra que seguir laburando buscando que fue lo que se hizo bien, que es lo que se hizo mal. Ahora estoy recaliente», volvió a graficar.
El historial con Inglaterra tiene pocas victorias. Jugaron 30 veces, incluídos los Mundiales, y Los Pumas ganaron cinco veces y empataron dos. Cómo locales, la última victoria fue 24-22 en Salta el 13 de junio de 2009. Después, La Rosa vino al país en ocho oportunidades en los últimos 15 años y ganó todas las veces.
«Nadie quiere perder y cada vez que pierdo me quiero matar. No nos sirve con estar ahí a punto de ganar, es intentar ser dominantes la mayor cantidad de minutos posibles. Obviamente también jugamos con un rival que, no voy a poner excusas, pero es un gran equipo. Hace 16 años que ganan acá. Es una espina que va a quedar y ojalá, no sé cuándo van a venir de vuelta porque si no iremos a noviembre a ganarles. Pero bueno, primero queda un partido con Uruguay, un Rugby Championship, falta un montón», remarcó con ganas de revancha.
Clarín, entonces, creyó oportuno taller sobre su estado de ánimo y preguntar sobre qué aspectos del juego fueron los que alimentaron su enojo. «¿Cómo resumís esa calentura? ¿Qué te enojo más?», le preguntó concretamente el enviado a San Juan.
«¿Cómo resumo? No sé… Me hacés preguntas medio filosóficas o yo estoy medio en una que no sé ni que pensar. No me la pidas de cabeza ¡Mirá la pregunta que me hacés! Perdimos y estoy recaliente. Hay que laburar y ganarle a Uruguay», dijo y de tan enojado soltó una mueca muy cercana a la sonrisa y dejó la zona mixta como solamente lo hace Tute Moroni.








