En la larga tradición de búsquedas, rescates y reconstrucciones que alimentan la memoria del cine, cada hallazgo funciona como una corrección al canon, una oportunidad para mirar nuevamente hacia lo que fue silenciado o ignorado. Este año, el Festival de Cannes, a través de su sección Cannes Classics, incluye entre sus títulos restaurados La Paga (1962), una obra clave del cine caribeño dirigida por Ciro Durán, que permaneció oculta durante más de medio siglo.

La Paga fue el primer film del director colombiano, realizado cuando tenía apenas 23 años y acababa de instalarse en Venezuela, poco después del triunfo de la Revolución Cubana. Lejos de cualquier estructura industrial, se trató de una autoproducción con formato cooperativo, realizada con mínimos recursos, pero con una clara conciencia política y estética. Durán, que había abandonado los estudios de bioquímica para entregarse al cine, encontró en esta historia rural una forma de expresión urgente y visceral.

El film —de 63 minutos— se ambienta en los Andes venezolanos y narra la lucha de un campesino que enfrenta la miseria, la enfermedad de su esposa y la falta de medicinas para su hijo. La desesperación y la violencia se instalan como parte de la cotidianidad. En este contexto, surge una respuesta también violenta: una forma de resistencia contra el cacique local. La narrativa se organiza desde una perspectiva de clase, con ecos que remiten al neorrealismo italiano y al cine político latinoamericano en ciernes.

Aunque Durán probablemente no conocía aún obras como Tire dié (1960) o Los inundados (1962), la cercanía temática y formal con Fernando Birri es evidente. Ambas filmografías expresan la emergencia de un cine popular y crítico que, en los años sesenta, comenzaba a consolidarse en América Latina como una herramienta de intervención social. En el montaje de La Paga, además, resuena la huella del cine soviético —documental y de ficción— que circulaba en las cinematecas de Caracas en los años cincuenta.

Sin embargo, esta película fue víctima de la censura. Solo se proyectó una vez en Venezuela antes de desaparecer durante décadas. Fue considerada una película perdida hasta que, recientemente, los hijos del cineasta emprendieron una investigación que derivó en un descubrimiento significativo: un negativo deteriorado, pero recuperable, hallado en los archivos de la Cineteca de Caracas. Gracias al trabajo conjunto de la familia de Durán y varias instituciones, la restauración fue posible y el film ahora puede ser visto por nuevas generaciones de espectadores.

El caso de La Paga no solo resignifica la trayectoria de Ciro Durán, quien luego se convirtió en una figura central del cine colombiano, sino que también visibiliza un capítulo poco explorado de la cinematografía caribeña. Su recuperación reabre debates sobre la memoria, la censura y la posibilidad de escribir otras historias del cine desde el margen. Que este rescate se exhiba en uno de los festivales más importantes del mundo no es un gesto menor: es el reconocimiento de una persistencia que atraviesa generaciones y que encuentra en el cine un acto de resistencia.