martes 13 de mayo de 2025

La Leyenda de Ochi (The Legend of Ochi, 2025) nos presenta a Yuri, una joven cuya infancia ha estado marcada por el temor hacia los Ochi, misteriosas criaturas del bosque. Sin embargo, su perspectiva cambia radicalmente al encontrar a un bebé Ochi perdido. Decidida a reunirlo con su familia, Yuri se embarca en una peligrosa travesía que pondrá a prueba su valentía y la llevará a descubrir el verdadero significado de la conexión con el mundo natural.

En las décadas de los 90 y 2000, el cine fantástico solía presentar historias centradas en el encuentro entre un humano y una criatura fantástica, un vínculo que servía como motor para una aventura con un trasfondo que, en ocasiones, se diluía en aras de un atractivo comercial para todo público. La Leyenda de Ochi retoma una premisa similar, pero la aborda con un tono más independiente, cortesía de la producción de A24, y le infunde una notable profundidad que redefine la historia y ofrece una perspectiva muy interesante sobre los lazos familiares. Este film se distancia de la comedia familiar, priorizando la fantasía y el drama íntimo.

Debido a su argumento fundacional y a ciertas decisiones narrativas, la película adquiere por momentos el estilo de Wes Anderson, especialmente en Moonrise Kingdom: Un reino bajo la luna (Moonrise Kingdom, 2012). Al igual que en aquella producción, La Leyenda de Ochi cuenta con un apartado visual meticuloso y narra la historia de una protagonista que se siente ajena a su entorno y se evade de su hogar para reflexionar sobre los problemas familiares. Se aprecian también referencias a E.T., el extraterrestre (1982) en su concepto central, así como similitudes visuales con los Gremlins (1984) en el diseño de los Ochi.

Gracias a la experiencia previa del director en animación, la película desarrolla una narración pausada y evita la sobrecarga de diálogos, otorgando mayor protagonismo al aspecto visual –que por momentos se siente como un personaje más– y a las acciones de los protagonistas. En este sentido, el film de Isaiah Saxon se apoya en el subtexto y en lo sensorial, más que en la explicitud de la trama.

La Leyenda de Ochi trasciende la fórmula trillada de la niña y la criatura mágica en una aventura. Se presenta como un intento por recuperar la magia del cine de fantasía y aventura realizado de forma artesanal, sin recurrir a efectos especiales ni CGI. Si bien su trama principal no presenta una innovación radical, su riqueza subtextual y sus matices al abordar las complejidades de una familia disfuncional desde la perspectiva de la protagonista –sin caer en golpes bajos para forzar la emoción– la convierten en una propuesta muy agradable y una evocadora reminiscencia de los clásicos de los años 90.