sábado 03 de mayo de 2025

Étoile, danza de estrellas (Étoile, 2025) narra el acuerdo estratégico entre dos compañías de ballet de renombre —la de París y Nueva York— que buscan sobrevivir en medio de tensiones económicas y culturales. Para ello, deciden intercambiar a sus primeras figuras, lo que desencadena conflictos internos, choques generacionales y revelaciones íntimas sobre el detrás de escena de la danza clásica.

Este es el punto de partida para un relato que articula el drama institucional con una mirada crítica sobre el funcionamiento de las industrias culturales tradicionales.

Los creadores de The Marvelous Mrs. Maisel, Amy Sherman-Palladino y Daniel Palladino, trasladan su estilo a un universo más estructurado: el ballet. Sin embargo, el ADN sigue presente: diálogos rápidos, personajes filosos y una puesta en escena cargada de simbolismo visual. En lugar de narrar una historia lineal, Étoile, danza de estrellas propone un tejido coral en el que cada personaje parece representar una idea de lo que significa “ser artista” hoy.

La serie encuentra su lenguaje visual en el contraste: escenografías clásicas, teatros casi museísticos y ensayos bajo luces cenitales. Esta apuesta estética no solo construye atmósfera, sino que funciona como metáfora visual del ocaso. El ballet aparece como una forma de arte tan admirable como frágil, atrapada entre la tradición y su propia obsolescencia.

 Uno de los puntos más interesantes de Étoile, danza de estrellas es su capacidad para interpelar a las instituciones culturales sin perder el respeto por el arte. La serie pone en evidencia las jerarquías del ballet, los abusos de poder, los egos inflados y las reglas no escritas de un mundo que resiste a los cambios. Pero también destaca la pasión de quienes, pese a todo, siguen apostando por la excelencia artística.

Quienes busquen una narrativa convencional pueden sentirse desorientados por los múltiples tonos y la ambigüedad emocional de Étoile, danza de estrellas. Pero quienes se dejen llevar por el ritmo discontinuo, por los detalles elocuentes y la crítica soterrada, encontrarán una serie que no pretende ser complaciente sino provocar una reflexión incómoda: ¿a qué se aferra el arte cuando el mundo cambia? Su mayor virtud no es el espectáculo —aunque lo hay—, sino la capacidad de mostrar la tensión entre lo bello y lo insostenible.