
martes 22 de abril de 2025
The Alto Knights (2025) nos sumerge en la confrontación entre Frank Costello y Vito Genovese, dos amigos de la infancia que, al crecer, se convierten en figuras centrales del crimen organizado y rivalizan por el control de la ciudad de Nueva York.
Basada en hechos reales, la película explora la tensa disputa que sacudió los cimientos de la mafia neoyorquina en la década de 1950. Robert De Niro, actor emblemático del género, asume el desafío de interpretar a ambos capos: Frank Costello, un hombre reservado y de bajo perfil, y Vito Genovese, un individuo impulsivo y violento.
La elección de Pileggi como guionista no es fortuita. Su pluma dio vida a las novelas que inspiraron las obras maestras de Martin Scorsese, Buenos muchachos (GoodFellas, 1990) y Casino (1995), ambas protagonizadas por De Niro. Tampoco sorprende la resonancia del personaje de Vito Genovese con los despiadados gánsteres interpretados por Joe Pesci en esos filmes.
Sin embargo, The Alto Knights inevitablemente evoca a otros grandes clásicos del cine de mafia. Esta similitud, si bien puede ser un homenaje, también proyecta una sombra sobre la película de Levinson, que busca un lugar en ese selecto panteón. Referencias a El padrino (The Godfather, 1972), con su retrato del barrio italiano neoyorquino, la atmósfera opresiva de Nido de ratas (On The Waterfront, 1954) y el ritmo frenético y la presentación de personajes característicos del estilo Scorsese son evidentes.
Resulta un acierto la integración de fotografías reales de la época, que ilustran vívidamente los crímenes y los locales clandestinos del Nueva York de entonces. Asimismo, la estrategia narrativa de un Costello veterano dirigiéndose directamente a la cámara, guiando la historia a través de un extenso flashback, recuerda a recursos utilizados en El irlandés (The Irishman, 2019) de Scorsese.
The Alto Knights es una película correcta. Cuando se apoya en los elementos clásicos del cine de gánsteres que tanto su guionista como su protagonista supieron inmortalizar, ofrece un relato atractivo y aunque de menor escala, no menos interesante que las epopeyas de Scorsese.








