
lunes 06 de enero de 2025
Aquí (Here, 2024) se desarrolla desde un único punto de vista, narrando la historia de una casa y, a través de ella, la vida de gente común. En el centro de la historia se encuentra la relación entre Richard (Tom Hanks) y Margaret (Robin Wright). Una mujer atrapada entre sus deseos de convertirse en abogada y las responsabilidades hogareñas en una época particularmente difícil para las mujeres. Richard, por su parte, es un padre que sacrifica sus aspiraciones artísticas para asegurar el bienestar económico de su familia. A través de ellos se despliegan otras historias, con Paul Bettany y Kelly Reilly, para llegar a contar una panorámica de la historia de los Estados Unidos.
El director de Volver al futuro (Back to the Future, 1985), ha jugado con los saltos temporales desde sus inicios, al igual que con los ingeniosos efectos visuales en películas como La muerte le sienta bien (Death Becomes Her, 1992). En Aquí, Tom Hanks y Robin Wright reciben el mismo tratamiento que Harrison Ford en Indiana Jones y el dial del destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny, 2023), con resultados notables. La magia del cine realmente nos permite reencontrarnos con versiones más jóvenes de estos actores.
La película se desarrolla en un único lugar: un living con un ventanal que ofrece una vista al exterior, de manera similar a La soga (Rope, 1948) de Alfred Hitchcock. A través de esa ventana se observan autos de distintas épocas, mientras en el interior transcurre la vida misma: momentos de felicidad y tristeza, el amor, el nacimiento de los hijos, las celebraciones familiares, las pérdidas, el crecimiento de los niños… Todo se justifica en el contexto de la casa y ante la cámara.
Zemeckis ya había abordado una propuesta similar en Forrest Gump (1994), donde, utilizando innovadores efectos especiales, narraba la historia de los Estados Unidos a través del personaje interpretado por Tom Hanks. Esa misma intención de mezclar lo personal con lo histórico está presente en Aquí, un film que se distingue por su puesta de cámara —al menos hasta el final— que, mediante reencuadres, fragmenta la puesta en escena y permite saltos en el tiempo. Esta idea de abarcar una línea temporal extremadamente extensa dentro de un espacio limitado, se siente excesiva en el formato del largometraje.
Aquí es, sin duda, una película ambiciosa tanto en su concepción como en su propuesta, algo que hoy en día resulta excepcional en el cine de Hollywood. En una época en la que las películas tienden a ser fácilmente digeribles, Zemeckis parece estar pidiendo al espectador un esfuerzo mayor. Sin embargo, la propia naturaleza de su propuesta, centrada en la forma y en el artificio cinematográfico, la convierte en un ejercicio formal—atractivo e ingenioso, sin duda— pero que le resta fuerza dramática a la gran historia que intenta contar.







