
domingo 08 de diciembre de 2024
María (Mary, 2024) se suma a la tradición de relatos bíblicos durante la temporada navideña, abordando de manera épica e ilustrativa el calvario de la madre de Cristo. Esta película intenta recrear uno de los episodios más significativos de la fe cristiana, adentrándose en los sacrificios de la Virgen María para proteger a su hijo, el Mesías.
La trama sigue a María (Noa Cohen), quien, tras concebir milagrosamente a Jesús, es repudiada por su comunidad y se ve obligada a huir junto con José (Ido Tako) para proteger al recién nacido de las órdenes asesinas del rey Herodes (Anthony Hopkins). Herodes, temiendo la llegada del anunciado salvador, desata una cruenta persecución, obligando a la joven familia a enfrentarse a los peligros de una huida desesperada.
D.J. Caruso, conocido por títulos como XXX: Reactivado (2017) y Paranoia (2007), dirige esta adaptación que combina el drama bíblico con elementos de thriller y acción. El guion, escrito por Timothy Michael Hayes, opta por transformar el relato sagrado en una aventura cargada de adrenalina, que sacrifica la profundidad espiritual y simbólica de las sagradas escrituras.
La producción carece de sutileza. El argumento hace un marcado énfasis en los contrastes simplistas entre el bien y el mal, reduciendo a personajes clave, como el propio Lucifer, a figuras caricaturescas. Anthony Hopkins encarna a un rey Herodes retratado como un villano casi unidimensional, cuya maldad parece existir únicamente para justificar el sufrimiento de los protagonistas.
Hay una elaborada recreación del período histórico excesivamente estilizada, presentando una pulcritud en los decorados más cercana a la estética de una publicidad de perfumes que a un intento realista de representar el contexto histórico. Esta estilización, aunque atractiva, resta credibilidad y emotividad al relato, alejando al espectador de la crudeza y el desamparo que acompañan la historia.
El film prioriza el espectáculo por encima de la profundidad. Si bien puede captar la atención de quienes buscan una reinterpretación moderna del relato bíblico, aquellos que esperan una exploración más profunda sobre los eventos que moldearon la historia del cristianismo, mejor vean María (2005), de Abel Ferrara, con Juliette Binoche en el papel de la madre de Cristo.







