La electrónica se encuentra nuevamente ante un señalamiento por parte de la Justicia de Córdoba -unos de los poderes de nuestro formato republicano-, tras la sentencia del juicio abreviado a los representantes de Buenas Noches Producciones, por parte de la familia Abrile: querellante en la causa.

Hace un mes, la Cámara Criminal y Correccional de 6° Nominación de Córdoba exhortó a prohibir las fiestas electrónicas a la Municipalidad de Córdoba y, en ampliación, a las gestiones municipales que tengan eventos de esta índole en sus comunas. 

La información fue publicada por el periodista y colega Gaston Nahuel, del medio Docta Club, quien anticipó que en el cierre del juicio los camaristas Enrique Buteler, Pablo Brandán y Esteban Díaz Reyna recomendaron tomar estás acciones por incurrir en “un altísimo riesgo para la salud”.

Está decisión de los jueces, según consta en la causa, está fundamentada por las declaraciones de dos de los acusados y un testigo de la causa.

La reciente decisión es, como poco, un fuerte impactó a uno de los motores de la industria de los eventos masivos que fue malinterpretada y estigmatizada. Y no sólo ahora, históricamente. El enfoque judicial se centra en prohibiciones amplias que ignoran tanto las causas reales de los problemas como las posibles soluciones efectivas.