domingo 01 de diciembre de 2024

La película Otoño, dirigida por el cineasta argentino Guillermo Detzel, fue galardonada con el premio al mejor cortometraje en la Competencia Internacional del festival Infinito Super 8. El jurado destacó su impecable equilibrio entre técnica y concepto, logrando capturar la belleza de la naturaleza en cada detalle.

El panel de jueces estuvo compuesto por figuras como Andrés Denegri, Pablo Gamba, y Daniela Cugliandolo, esta última homenajeada en el festival con un foco especial sobre su obra en Super 8 desde 1999.

En la Competencia Argentina, el premio mayor fue para Río rojo, de la realizadora Fabiana Gallegos, un cortometraje que sorprendió con su enfoque experimental. La directora utilizó su propia sangre para intervenir directamente sobre una película previamente filmada en una playa rocosa, generando una experiencia visual y rítmica única, presentada con proyectores analógicos en un loop continuo.

El jurado de esta categoría incluyó a artistas y especialistas como Gustavo Galuppo, Verónica Villanueva y el brasileño Rafael Strangloscópico, quien cerró la jornada con una performance visual inolvidable.

Ambos ganadores recibieron como premio cartuchos de película Super 8, su revelado y transferencia a video, junto con una caja de luz para trabajos futuros, un incentivo para continuar explorando este formato único. Los recursos fueron donados por los laboratorios Arcoiris Super 8 y Latitud Transfers, reafirmando el compromiso con el cine analógico.

En la Competencia Internacional fueron distinguidos además, con sendas menciones especiales, el film argentino Imágenes para Nina y el árbol, de la realizadora Ana Comes, y el film estadounidense To All Those, de Josh Weissbach.

Las menciones especiales en la competencia argentina fueron para Virulencia, un film experimental de Santiago Vitale, compuesto por intervenciones gráficas que avanzan geométricamente por el espacio, y Época es poca cosa, de Ignacio Tamarit y Tomás Maglione, “por la virtuosa dinámica de movimiento lograda –según el jurado- desde un riguroso trabajo de montaje visual y sonoro con reminiscencias de las vanguardias de los años ‘20”.

Actividades como el taller de proyecciones organizado por el Club del Super 8 y el homenaje a Emanuel Bernardello, fundador de Arcoiris Super 8, resaltaron la relevancia cultural y técnica de este formato. Además, artistas como Ana Villanueva y Melisa Aller aportaron perspectivas frescas a través de instalaciones y performances en vivo.

La primera edición de Infinito Super 8 dejó claro que el cine en formato reducido sigue siendo un espacio fértil para la creatividad y la experimentación. Con premios que invitan a seguir creando y una comunidad de artistas apasionados, el futuro del Super 8 promete nuevas obras cinematográficas.