domingo 06 de octubre de 2024

Adaptar una obra de Stephen King siempre implica superar una vara muy alta. Su narrativa es rica en detalles, no solo en lo escrito, sino también en la atmósfera, lo que convierte cualquier intento de adaptación en una tarea monumental. En esta ocasión, la película es una historia clásica de vampiros, pero la nueva versión va más allá de lo que se esperaría de una adaptación convencional.

Basada en la famosa novela de King, El misterio de Salem’s Lot (Salem’s Lot, 2024) se distingue por su atmósfera opresiva y el impecable uso de recursos visuales, creando un ambiente denso que captura al espectador desde el primer momento. A lo largo de la película, se percibe un respeto profundo por los elementos góticos del texto original, aunque con un enfoque actualizado que explora los miedos contemporáneos. El director, Gary Dauberman, logra transmitir esa sensación de soledad y desesperanza en cada rincón del pueblo, donde la oscuridad no es solo una presencia física, sino un personaje más que devora a los habitantes en su aislamiento.

La fotografía es uno de los puntos más destacados, con una paleta de colores saturados que subraya la decadencia del entorno y un uso magistral de las sombras y las luces. Las escenas nocturnas resultan particularmente amenazantes, con la oscuridad abrazando a los personajes y envolviéndolos en un miedo que parece expandirse más allá de la pantalla. Lo más notable es cómo la película juega con el terror psicológico, donde lo sugerido y lo desconocido resultan más aterradores que lo explícito. No abusa de los jump scares ni de efectos especiales innecesarios, sino que construye la tensión de manera pausada, apoyándose en las actuaciones contenidas de un elenco que transmite desesperación y duda con gran sutileza.

Lewis Pullman, el protagonista, lleva la carga emocional del film de manera convincente, mostrando una evolución natural desde el escepticismo hasta el horror absoluto a medida que la trama avanza. Esta versión es un homenaje a las adaptaciones clásicas de King, y reivindica el terror extremo a lo desconocido, jugando constantemente con la confianza entre los personajes, quienes, al final, no pueden confiar en nadie más que en sí mismos.

Sin ser demasiado explícita, El misterio de Salem’s Lot invita a reflexionar sobre la decadencia social y el miedo intrínseco a los demás, dejando una huella que persiste mucho después de los créditos. Simboliza también un regreso al terror clásico, sustentado en una construcción visual sólida y una trama que, sin dejar de rendir homenaje a la novela de King, se actualiza para una audiencia contemporánea ansiosa por un cine de horror que recurre a la sugerencia y al subtexto como principales herramientas para asustar.