
sábado 21 de septiembre de 2024
En Las tres hijas (His Three Daughters, 2024) el director y guionista Azazel Jacobs (Salida francesa, The Lovers), ofrece una mirada íntima sobre el duelo y las relaciones familiares. A través de la historia de tres hermanas muy diferentes, el relato se centra en su reencuentro para cuidar a su padre en sus últimos momentos. Jacobs continúa la exploración de las dinámicas familiares en espacios muy reducidos a medida que cada una de las hijas lidia con su dolor, las tensiones y diferencias entre ellas, creando un relato agridulce sobre la identidad femenina y la reconstrucción de lazos.
Cada hermana representa una forma única de enfrentar el dolor: Katie (Carrie Coon) es la estructurada y controladora, que intenta organizar el cuidado de su padre con una rigidez casi obsesiva. Christina (Elizabeth Olsen) es la conciliadora, que busca mantener la paz con su actitud optimista y su disposición para mediar entre sus hermanas. Rachel (Natasha Lyonne) fuma marihuana y es quien todavía vive con el padre y muestra el dolor más profundo, revelando la vulnerabilidad que siente ante la inminente pérdida.
La figura del padre (Jay O. Sanders), ausente durante gran parte de la película, se convierte en un fantasma que moldea las interacciones de las hermanas, motivo que explica el título original cuya traducción literal es “Sus tres hijas”. Su presencia obliga a las mujeres a exponer sus resentimientos y anhelos, lo que agrega tensión al relato.
Las tres hijas se asemeja a una obra de teatro, con un escenario limitado donde el diálogo entre las hermanas se convierte en el verdadero motor de la historia. En este punto encuentra similitudes con Ellas hablan, la película de Sarah Polley. La mirada masculina está siempre presente en las hermanas, ya sea a través del padre, el médico o la pareja de Rachel, pero el enfoque principal es la conexión y el conflicto entre las tres protagonistas.
Esta película no solo es una exploración del duelo, sino también un estudio profundo sobre la identidad y la dinámica familiar. A medida que las hermanas navegan sus diferencias, el relato se convierte en un testimonio de cómo las relaciones pueden ser reconstruidas incluso en medio del dolor.







