
Un actor no solo experimenta su cumpleaños, sino que, también, puede celebrar el de sus personajes. Así como, en la vida real, en cada aniversario de su natalicio pueden surgir situaciones imprevistas, como la recepción de un mensaje escrito por una persona con la que estaba distanciada, la visita de un ser querido al que no veía desde hacía mucho tiempo, o la obtención de un entrañable regalo, en la ficción también pueden suceder hechos inesperados. En 2021, Agustín Sullivan sumó una nueva vuelta al Sol el 31 de diciembre, aunque, semanas antes, a través de la ficción, filmó el dramático cumpleaños de Francisco Revenga, su rol en la película Estepa (2024), escrita y dirigida por Mariano Benito. “Cuando el personaje es más distinto a mí, más me atrae”, subrayó.
UN CAMINO ENTRE PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Una guardia en el medio de la estepa patagónica. Una jornada monótona, sin señal para el funcionamiento de los dispositivos electrónicos y sin torta ni invitados para festejar. Así es, en principio, el plan del joven y novato policía Francisco Revenga para “celebrar” un nuevo aniversario de su natalicio. Sin embargo, antes de arribar a la garita, se detiene en busca de provisiones en el Mustang, una mezcla de almacén y prostíbulo. Allí, graban en su celular imágenes comprometedoras ligadas a la trata de personas. Durante las horas siguientes, el policía descubrirá el video que lo obligará a tomar una decisión trascendental en su vida.
Esta es la premisa de Estepa, el thriller escrito y dirigido por Mariano Benito que debuta este jueves en la pantalla grande del Cine Gaumont y demás espacios INCAA del país. Y fueron las particularidades de la historia, su materialización a través del guion, el personaje con sus vicisitudes y sus vínculos, además de Bariloche como escenario, los factores que contribuyeron a que Agustín Sullivan se interesara en el filme y, luego, se convirtiera en su protagonista.
“Salvando las distancias, un poco se trata del camino del héroe, de la tragedia griega. Francisco es un chico con valores e ideales, piensa que puede salvar al mundo y se choca con una pared tremenda, después con otra, y se va derrumbando lo que para él era el mundo. Por todo lo que le va pasando, y por cómo se va transformando en ese camino, termina como el héroe trágico. Entonces, ver cómo él se va modificando a lo largo del guion fue lo que me dio ganas de vivir esa experiencia. Además, cuando el personaje es más distinto a mí, más me atrae, acá era un padre joven y policía del sur”, señaló el actor.
Para la construcción del sujeto ficticio, previamente al rodaje, emprendió un proceso de investigación y de observación. Más adelante, ya en las locaciones, no solo le resultó valioso sumergirse en ese escenario natural en el que suceden los acontecimientos, sino que, a su vez, le resultó importante equiparse con ciertos elementos y vestirse con el uniforme correspondiente a su oficio, que incluía las botas, el pantalón, la camisa, el cinturón y el arma.
A continuación, describió: “Me gusta trabajar cómo piensan y sienten los personajes, más allá de lo externo que es cómo mira, camina, y demás cuestiones. Imagino de qué signo puede ser, si está bien escrito, ¡de golpe aparece! Y decís ‘¡Ah, éste es de Sagitario!’ (risas). Así empiezo a habitarlo y pasarlo por el cuerpo. Después, a la hora de hacer la escena, es zambullirse en esa pileta y que suceda. Y también es el encuentro con el director y los compañeros de escena, delante y detrás de cámara, porque el trabajo del actor no es solitario, ¡es en equipo! Cuando hacés esa comunión con los demás es muy divertido, hermoso, ¡espectacular! Ahí te sentís vivo, se para el tiempo y hay algo que sucede”.
POLICIAL CON IMPRONTA SUREÑA
Uno de los rasgos distintivos del largometraje se visualiza en el gran peso que adquiere el escenario para el desarrollo de los diferentes hechos. Es que, en ese bioma, que se caracteriza por ser llano, extenso, seco e invariable, se van generando el misterio y el peligro, vinculados a problemáticas como la trata de personas, el abuso a menores y la corrupción policial, que terminan explotando e impactando en quienes se encuentran allí.
“Lo lindo de la película es que muestra una parte de nuestro país que, en general, no es tan turística, o que no todo el mundo va. Se filmó en Bariloche, pero uno diría, ‘Bueno, Bariloche, la montaña, el lago, la nieve, el cerro’, que sí que existe y se muestra, aunque también se aborda el otro lado, la estepa. Recuerdo que estábamos filmando y de golpe se cruzaba un zorro, o aparecían los huemules y los pumas. Grabamos de noche con cinco grados bajo cero y de día con 25 grados, ¡una gran amplitud térmica! El clima impacta en las personas, era muy interesante eso. Y otra cosa linda tiene que ver con que los actores trabajamos mucho la empatía cuando hacemos los personajes, ya que te ponés en la piel de alguien que piensa, siente y reacciona de una manera, entonces decís ‘Ah, ¡mirá!’”, compartió Agustín.
RECURSOS COMPLEMENTARIOS
En el arte los límites entre las distintas expresiones, al igual que entre los diversos roles, son difusos. Esto significa que un artista puede ejercer diferentes facetas a lo largo de su camino, ya sea delante o detrás de cámaras, debajo o sobre el escenario, entre otros ámbitos. En el caso de Sullivan, si bien es conocido popularmente por sus trabajos como actor (Fronteras, Sandro de América, Atrapa a un ladrón, La muerte no existe y el amor tampoco, Trópico, Hello Dolly, Coqueluche, etcétera) también se formó como director de cine en la Universidad Nacional de las Artes (UNA).
En cuanto al plus que le brindó cursar realización audiovisual para encarar sus proyectos como intérprete, explicó: “Haber estudiado Dirección y Producción me ayudó a entender el mundo del detrás de cámara. A veces, como actor estás en tu trabajo, armando tu personaje, leyendo la letra, después te llevan al set y hacés la escena en equipo. Pero, por conocer lo otro, entendés mejor lo que pasa en la ‘cocina’. Aprendés a tener un vínculo mucho más verdadero y fluido con quien dirige, con alguien de producción, con alguien del equipo técnico. Para mí, todos los actores tendríamos que saber cómo es el detrás de cámara y el trabajo de la oficina, el anterior al rodaje. Todos detrás de cámara y de la oficina entienden el rol del actor, entonces está bueno que nosotros también entendamos los suyos, para trabajar más en equipo”.
TRASCENDER EL GÉNERO
Por varias de sus particularidades narrativas y técnicas, más allá de transitar varios géneros, Estepa podría considerarse un thriller. Y en este género también se enmarca la serie que semanas atrás estrenó Agustín en Flow, El sabor del silencio (2024), donde comparte elenco con Gonzalo Heredia, Violeta Urtizberea, Cande Molfese y Luciano Castro. Dicha ficción de ocho capítulos, creada por Martín Kweller y Mariano Hueter, y dirigida por Pedro Levati, sigue a Vicente Olivar, un reconocido chef que se ve involucrado en la desaparición de un popular candidato a la presidencia.
“Mas allá de un género, me movilizan los vínculos entre las personas. El sabor del silencio me encantó porque Felipe, el personaje que interpreto, es un chico que tiene un trabajo y gente que lo quiere, pero él se siente no merecedor de las cosas buenas, tiene una angustia constante. Él es consciente de que lo ayudan, de que le dan trabajo, y la caga, entonces siente más culpa. Y encuentra, lamentablemente, en la droga un momento para desconectarse del mundo y callar su angustia. Es un chico que puede ser cualquiera de nosotros; no está estigmatizado”, planteó.
RUTAS ARTÍSTICAS
En la película de Mariano Benito, Francisco, a raíz de la información que descubre en su celular, debe tomar una decisión que no solo repercutirá en su presente inmediato sino, además, en el resto de su vida, incluso la pondrá en peligro. Fuera de la ficción, y de las circunstancias extremas que se abordan en dicho filme, Sullivan reflexionó sobre cuáles han sido las elecciones más importantes que ha tomado hasta el momento en su camino artístico y profesional.
“Trato de manejarme por lo que siento en el momento, lo que me vibra. Si siento alegría o me vibra bien voy para ahí, si algo me da un poco de angustia o inseguridad ya no voy. Le hago mucho caso a eso que no es lógico, es más sentimental, trato de guiarme por lo que me da paz. Desde chico me manejo así, y desde chico estudio actuación, porque siempre supe lo que quise, nunca me imaginé haciendo otra cosa. Cuando uno estudia lo que le apasiona está buenísimo. Cuando me formé en dirección en la Universidad lo disfruté a morir, la pasé bárbaro, no como ir al colegio que no la pasé bien y tenía que estudiar cosas que no me interesaban”, expuso.
Por último, agregó: “Creo que todos venimos acá a hacer algo, a enseñar algo y a aprender algo, por más chico que sea. Generalmente, lo que a uno le gusta tiene que ver con eso. Hay gente a la que le encanta actuar y empieza a hacerlo a los 40 años, ¡y está bárbaro! Cada uno tiene que vivir su camino, su proceso y su evolución, pero uno siempre termina haciendo lo que le apasiona. Por lo tanto, tal vez, una decisión trascendental fue decir ‘Voy por lo que me apasiona y lo que quiero’. En realidad, por lo que uno es. Yo soy actor, es mi identidad”.







