Céline Dion, a sus 56 años, reapareció el pasado 26 de julio tras cuatro años alejada de los escenarios, interpretando «Hymne à l’amour» de Edith Piaf en la apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024, realizada en la Torre Eiffel. La icónica cantante enfrenta con valentía el Síndrome de la Persona Rígida (SPR), un raro trastorno neurológico que reveló al mundo en 2022 a través de un emotivo video en el que anunciaba la cancelación de sus próximos conciertos y explicaba su enfermedad.

Nacida en una familia en Quebec, Canadá, Céline Dion comenzó su carrera musical desde muy joven. A los 12 años compuso su primera canción y a los 13 ya había lanzado su primer álbum, La voix du bon Dieu. Su infancia y adolescencia fueron sacrificadas en pos de sus ambiciones artísticas, un sacrificio que ella no lamenta, pues siempre tuvo claro su sueño de ser cantante.

Los primeros signos de su enfermedad aparecieron en 2007, cuando su voz comenzó a quebrarse en el estudio de grabación. A pesar de estos primeros síntomas, Dion continuó su carrera, ocultando sus dificultades tras excusas como gripes o infecciones. En el escenario, recurría a pequeños trucos para disimular sus problemas vocales y físicos.

A lo largo de casi dos décadas, Dion luchó en silencio contra el SPR, mientras mantenía su estatus de estrella mundial. Sin embargo, la presión y el dolor la llevaron a consumir calmantes en dosis cada vez mayores, poniendo en riesgo su vida para poder seguir actuando.

La enfermedad también le impidió estar completamente presente para su esposo, René Angélil, quien falleció en 2016 después de una larga batalla contra el cáncer. La pérdida de Angélil, padre de sus tres hijos, fue devastadora para Dion, quien siempre lo consideró su pilar y apoyo incondicional.

Soy Céline Dion documenta su vida diaria mientras lucha contra el SPR y se esfuerza por volver a los escenarios. La cámara de Taylor Brodsky captura momentos íntimos en su hogar con sus hijos, así como episodios impactantes, como una convulsión provocada por la sobreestimulación tras una sesión de grabación. A pesar de estos desafíos, Dion muestra una resiliencia ejemplar, motivada por su deseo de no asustar a sus hijos y su amor por la música.

Desde los primeros momentos del documental, es evidente el impacto devastador del SPR en su vida. En una escena particularmente emotiva, Dion intenta entonar una canción, pero en lugar de su melodiosa voz, exhala sonidos ásperos y su aliento se corta al intentar sostener una nota aguda.

El documental no se detiene ahí, mostrando imágenes de su viaje de recuperación a través de terapia física y entrenamiento vocal, junto con crudas escenas de los fuertes espasmos musculares que la acechan. Estos espasmos, tan intensos y dolorosos, pueden ocasionarle fracturas óseas o caídas con consecuencias fatales. Dion explica que el SPR afecta los músculos, tendones y nervios, y ha llegado a un punto en el que no podía caminar debido a la pérdida de equilibrio y el dolor constante.

El viaje a través de la vida de Dion continúa con momentos más ligeros que equilibran el dramatismo, como una visita a un galpón donde guarda su vestuario de alta costura y los objetos personales de sus giras. Estas escenas se entrelazan con su tiempo en el estudio de grabación, clips de sus canciones, imágenes de archivo y el doblaje de una película al francés. Taylor Brodsky captura aspectos de la vida privada de la cantante nunca antes vistos, ofreciendo una perspectiva fresca y auténtica de la estrella. Las poderosas baladas de Dion adquieren una nueva resonancia a través de esta mirada profundamente personal a su lucha contra el SPR.

Soy Celine Dion es desgarrador pero a la vez está cargado de esperanza. Arroja luz sobre Dion de una manera pura y auténtica, algo que no habíamos visto antes en la cantante. El documental se distancia de ser simplemente una obra biográfica la servicio de los fans y se convierte en una exploración genuina y profunda de la vida de una artista que ha tocado innumerables corazones con éxitos como The Power of Love, It’s All Coming Back to Me Now o My Heart Will Go On de la banda de sonido de Titanic (1997).

Irene Taylor Brodsky ha creado un documental que no solo celebra la carrera y el talento de Celine Dion, sino que también destaca su increíble fortaleza y resiliencia. Soy Celine Dion es una obra de visión obligatoria para los fans de la música y para aquellos que buscan inspiración en la lucha y la perseverancia de una verdadera leyenda viviente.