lunes 17 de junio de 2024

“Yes, sir, I can boogie/ but I need a certain song./ I can boogie, boogie woogie/ all night long.” (“Sí señor, puedo bailar/ pero necesito cierta canción./ Puedo bailar, puedo bailar/ la noche entera.”)

Fragmentos de cuerpos desconocidos contorsionándose sin mediar palabra, y filmados resaltando el contacto, las texturas, la suciedad. Como horizontes, el mar, pero también una red metálica que indica el final de la propiedad privada, el límite del (temporario) hogar. Una pecera en la que alguien introduce una rama o un poco de comida mientras los peces se desplazan de una punta a la otra. El inicio y el desenlace de Animal, construidos a manera de espejo, constituyen un marco desde el cual leer la historia. En ambos casos, la escena siguiente nos presentará a la animadora estrella de un hotel all inclusive dando un show musical.

Kalia (Dimitra Vlagopoulou) es animadora en un hotel en una ciudad griega. Hace veinte años realiza este trabajo, y es una de las personas más grandes del grupo, conformado por jóvenes de distintas edades y procedencias. A partir de la llegada de un grupo de nuevos trabajadores, y, entre ellos, Eva (Flomaria Papadaki), una adolescente con la que tiene mucho en común, veremos en Kalia un progresivo proceso de desestabilización.

Animal (2023) es el segundo largometraje escrito y dirigido por la realizadora griega Sofia Exarchou. Su primera película, Park (2016), en la que también había participado Vlagopoulou, recibió varios premios y nominaciones. Por su rol en esta película, la actriz recibió el galardón a la Mejor interpretación en el Festival de Locarno.

Como espectadores observamos a Kalia desplazarse en una y otra dirección, fluyendo para entrar y para salir del personaje festivo, y forzándose a ser otra, ocultando su identidad y su dolor. Exarchou elige planos cerrados, deteniéndose en las expresiones de los personajes femeninos y, de cierta manera, descontextualizándolos: Animal presenta a los encargados de fabricar diversión, alegría y entretenimiento en los grandes hoteles de una ciudad griega, pero siempre lo hace poniendo el foco en los animadores. Poco podemos ver del lujo y el placer del que gozan los turistas.

El constante uso de la cámara en mano contribuye a construir inestabilidad en los retratos de los personajes. Asimismo, tanto los largos momentos de silencio como la fluctuación de uno a otro idioma constituyen en la película una clave de la distancia que hay entre estas personas y de la soledad que las embarga.

Animal es una película sobre la soledad que produce el desarraigo y sobre el encierro al que nos empujan la productividad, la rutina y la necesidad. La mirada de Exarchou es crítica pero sensible. Una frase pareciera quedar flotando cuando empiezan los títulos finales: “Soñá y respirá, no te olvides de respirar”.